ESCUCHANDO SE ENTIENDE LA GENTE

¿Estás seguro que respetas la opinión ajena?

Todo lo que nos separa o une a las personas es resultado de lo que pensamos y expresamos hablando con los otros o a través de nuestras acciones.

¿Por qué es tan importante conversar? Sólo a través de lo que conversamos las personas podemos acercarnos, entendernos, arreglar las diferencias, fortalecer los vínculos, ¡aprender! Y como resultado de esto podemos transformarnos en mejores personas, renovarnos, apoyarnos, valorarnos. Conversar a veces no es tan fácil, pues mientras no se den al menos dos cosas indispensables, respeto y escucha, el conversar puede convertirse en un hablotear que aleja, crea más diferencias, deteriora los vínculos, uno puede sentirse desvalorizado, puede transformarnos en monstruos arrebatados, explosivos, estar a la defensiva y llegar a sentirnos emocionalmente desgastados y demás.

El problema no es tanto lo que se dice en una conversación si no cómo se escucha, esto determina lo que decimos. ¿Cómo es eso?

Algo que sucede en automático es que de lo que escuchamos vamos haciendo un juicio de valor respecto a lo que nosotros creemos o sabemos: no estoy de acuerdo, está mal, no suena mal, ¡que padre!, ¡me late!, ¡que locura!, pobre ingenuo…,¡que barbaridad!, mejor que se calle, hizo una tontería, cree que me va a engañar.

Se ha aprendido a dar por sentado que lo que se escucha es exactamente lo que la otra persona quiso decir. Puede que estemos muy cerca de ello y si lo que escuchamos nos resulta acertado o positivo, resulta una conversación enriquecedora y transformadora pero ¿y si no estamos poco, mucho o nada de acuerdo?

  1. Sin que nos pidan opinión, uno la lanza.
  2. Expresamos nuestro juicio de valor
  3. Nos quedamos callados “por respeto” aunque los ojos se salgan de sus cuencas.
  4. Hacemos un comentario tratando de no hacer sentir mal a la otra persona.
  5. Preguntamos.

Seguramente hay otras opciones pero solo hablaré de éstas.

Sin que nos pidan opinión, uno la lanza. También se aprende a que cuando alguien nos comparte algo lo hace para saber que opinamos. Puede ser, sin embargo para no caer en éste “síntoma de especialista” ¿acaso no es mejor esperar a que el otro te pregunte? sin duda lo hará si es lo que desea y tu no has dicho nada al respecto.

Expresamos con fervor nuestro juicio de valor. Es muy semejante al primero, sólo que en éste se pierde toda muestra de educación. No sólo cuando hablamos cara a cara, también un ejemplo claro es lo que vemos a diario en las redes sociales. Las palabras del que expresa su juicio tiran a herir, si fuera posible a matar, castigar, desvalorizar, exponer públicamente el error del otro (sin ver su cola). Detrás de una pantalla salen los monstruos enmascarados más terribles, un odio que da miedo hacia la opinión ajena. Y sin que le hayan pedido su opinión. La justificación es “para que lo pones en las redes”…

Nos quedamos callados “por respeto” aunque los ojos se salgan de sus cuencas. Si, quedarse callado es un intento de respeto, pero no lo es. Los ojos han manifestado tu juicio que se complementa con tu silencio. No será extraño que la persona sienta lo mismo (desvalorizado) que en las dos primeras opciones y de ese sentir hablamos más adelante.

Hacemos un comentario tratando de no hacer sentir mal a la otra persona. Todo va bien cuando uno reconoce el valor de lo que escuchamos, resalta lo positivo, hasta ahí vamos bien. Sin embargo después de los piropos y flores sale el horrible “PERO” seguido de tu opinión. Para quien recibe tu respuesta es inevitable sentir en mayor o menor grado que su esfuerzo, su entendimiento de las cosas, no es suficiente o vale poco. Quizá sepa que vale mucho pero el sentir que se le da poco valor a lo que compartió, duele, incomoda. Un juicio de valor que no nos han pedido, demerita el esfuerzo del otro aunque no sea tu intensión, el conocimiento, la seguridad o sus ideas. ¿No será que cuando alguien te comparte algo personal, posiblemente lo que espera (si lo espera) es recibir reconocimiento? si te cuenta emocionada, orgullosa, es porque le da un valor importante, un reconocimiento importante a sus propias cosas ¿Quiénes nos creemos para hacer trizas o pequeñita la seguridad o estima de la otra persona?

Preguntamos. Como dije arriba, es muy común asumir que entendemos correctamente lo que el otro desea decirnos. Cuando preguntamos ¿lo hacemos para cerciorarnos de que estamos entendiendo para no hacer un juicio o para confirmar o rechazar lo que creemos correcto o no?

Me atrevo a decir que la balanza se va por mucho para abajo en la segunda opción. Le llamo “testear”. Hacer preguntas para medir que tan acertada o equivocada está la persona; ya se tiene una respuesta anticipada, la correcta según nuestros criterios de valor. Se testea con preguntas que se consideran convenientes de la que se espera tener la respuesta que deseamos escuchar, no interesa escuchar nada nuevo o diferente, se escucha para confirmar las propias certezas. No se pregunta para saber, entender, conocer, y se hace a un lado que las personas, cosas y situaciones NUNCA son las mismas. Podemos vivir una misma situación cinco personas y cada quien la entiende diferente. Los exámenes en la escuela, son pruebas para medir lo que NO se sabe, desvalorizando lo que si se sabe, por eso dan tanto miedo y la gente se bloquea. No saber NO nos hace menos dignos de respeto. No es malo, lo importante es estar dispuestos a aprender.

Si alguien te comparte algo, te pida o no tu opinión, has a un lado tu oreja del especialista de la verdad. Eso es escuchar, el respeto va implícito.

Escuchar de ésta forma, si la persona está en un error porque no conoce otra posibilidad, lo que hace es promover la reflexión. Heridos, enojados, subestimados por las opiniones que muchas veces ni pedimos, somos incapaces de reflexionar, de hacer consciencia. Lo que te comparte el otro es tesoro ¡lo que sea! pues te ha elegido para ponerlo en tus manos (y oídos).

Escrito por Alicia Ayora Talavera

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .