¿AYUDO O PERJUDICO?

¿Porqué ayudas cuando ayudas?

Porque me gusta, porque se me da la gana, porque me siento obligad@, porque si no lo hago yo nadie lo va a hacer, por amor etc.

Y ¿Porqué te gusta? ¿Porqué se te da la gana? ¿Porqué te sientes obligado? ¿Porqué por amor?

Nuestro proceder o forma de actuar con los demás está influenciado por algún grado de moral, es decir, la idea que la sociedad ha establecido sobre cómo deben ser o hacerse las cosas. La moral entonces marca lo que somos capaces de hacer o dejar de hacer por los otros y por uno mismo, desde ayudar a alguien a dar sus primeros pasos hasta renunciar a nuestra propia vida, es decir, a la libertad, a nuestros deseos, intereses, dinero, tiempo; puede llegar a pesar tanto, que todo lo que se haga resulta insuficiente para quien “ayuda” y también para quien recibe.

El acto de ayudar desinteresadamente da un sentido de bienestar moral, sin embargo es muy fácil perder de vista si lo que hacemos por los otros, les quita la posibilidad de saber que son dueños de sus vidas, de hacerse responsables de sí mismos, hacerles creer que son victimas de la mala suerte y peor aun, contribuir a hacerlos realmente víctimas de los otros. También está la enorme posibilidad de colocarlos en un estado de comodidad para recibir convencidos de que los demás o tú, están obligados a “resolver” las dificultades por las que pase, o aprovechar que les resuelvan la existencia mientras puedan.

Ayudar es “dar o hacer cosas desinteresadamente por los otros cuando no se está en la posibilidad de hacerlo uno mismo o mientras esa posibilidad se hace presente”.

En la medida en que se ayuda mientras la posibilidad de hacerlo uno mismo se hace presente, se enseñan cosas fundamentales como el sentido de responsabilidad individual -lo que corresponde hacer por uno mismo- y la responsabilidad social -lo que corresponde hacer a todos por el bienestar general y por aquellas personas imposibilitadas que dependerán de por vida de los demás por circunstancias como por ejemplo la vejez o la enfermedad. Me atrevo a decir que AYUDAR lleva implícita éstas dos cosas. Cuando en nuestro “ayudar” alguna falta, probablemente lo que se hace es “resolver” la vida a las personas, es decir, sin querer se les quita la responsabilidad que les corresponde individual y socialmente. Así que no es de extrañar encontrarse con hijos adultos que se des-responsabilizan de los propios y / o de los padres ancianos, parejas que exigen que se les provea sin compartir responsabilidades…entre otros.

No es ayuda el tomar decisiones o hacer algo por alguien con tal de que no sufra “lo que tu sufriste”.Si contribuye, pero a quitar la posibilidad de que aprenda, viva la experiencia y por lo tanto sepa que tiene toda la capacidad, derecho y libertad para hacerlo por su cuenta, así como la obligación de hacerse responsable de sí mismo y en algún grado de los demás. Es difícil que alguien a quien se le RESUELVE LA VIDA, asuma su parte y pueda valorar lo que se ha hecho por él o ella. Si en cambio, posiblemente aprovechará de una u otra forma que sigas tomando para ti toda la responsabilidad de lo que a cada quien le corresponde hacer.

 

Escrito por Alicia Ayora Talavera

 

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