AUTODEBILITAMIENTO

“Ser definidos con alguna enfermedad mental es tener que dudar de uno mismo durante el resto de la vida”.

Una persona con un diagnóstico médico de patología mental, cuando se convence de que sus actos son producto de su “déficit mental”, se sentirá más vulnerable a las situaciones problemáticas que surgen en su vida cotidiana, a la forma en que le afectan; “es casi como no poder escapar a su propia sombra”.

La forma como las personas se explican su enfermedad mental, equivale a sentirse controlado por fuerzas ajenas a su voluntad, que los manipulan como juguetes, hasta llegar al grado de dejar de considerar sus actos como voluntarios, que lo que sufren va más allá de su elección, que es inevitable o intratable a menos que vayan con un especialista.

Los términos usados para nombrar cualquier enfermedad mental o déficit mental (depresión, TOC, esquizofrenia, bipolaridad etc.) lo que hacen es designar características a los actos de una persona a quien se hace saber que el problema, “su” problema, es algo individual, particular, que lo cargará a lo largo del tiempo, como un lunar de nacimiento o una huella dactilar, y que a pesar de cualquier cosa que haga, como lo afirman los manuales, volverá a surgir inevitablemente.

Afortunadamente cada día son más los profesionales de la salud mental que se preocupan al ver que la idea de salud mental, se aparta cada vez más de las circunstancias que rodean a las personas, a sus experiencias pasadas y presentes, sus relaciones familiares, culturales y sociales, esencialmente importantes en la creación de estos problemas.

Evaluar y tecnificar cada vez más los problemas relacionados con la mente humana ha llegado a convertirse en una lista científica infinita de patologías metales, y cuando esa información pasa a ser pública, autodebilita a las personas, las desempodera del conocimiento que tienen sobre ellos mismos, se pierde la sensación normal que cualquier persona tenga de ser alguien, capaz de decidir, elegir y sentir. Esto refuerza el poder del profesional sobre la vida de las personas, quienes le entregan su voluntad, su conocimiento de ellos mismos, olvidando que son los mejores expertos sobre su vida.

Un profesional de la salud mental debe ser un acompañante en el proceso de reconocimiento de uno mismo, alguien que vea el ser y actuar de las personas como resultado de sus interacciones con el mundo que le rodea y no como un individuo aislado y deficiente.

Esta entrada está conformada en su mayoría por varios fragmentos del libro Construir la Realidad del profesor en psicología Kennet Gergen, uno de los representantes más destacados de la corriente del llamado “Construccionismo social”, escritos en un lenguaje más coloquial.

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