Mis emociones durante la pandemia. Ejercicio de Escritura Terapéutica.

 

Img Marco Puccini

Por Pablo Reyes Cetz

Miedo: El miedo es como una enorme sábana mojada que me envuelve. Es gris y pesada, no me deja mover bien, a veces es tan pesada que me paraliza. Esta emoción aparece generalmente por las noches. Se va agazapando durante el día, preparándose para atacar durante el día y por las noches me asalta, envolviéndome. Cuando hace su aparición, siento que nace de mi estómago y desde allí poco a poco me envuelve. Generalmente hace su aparición cuando estoy solo. Los agentes provocadores del miedo en estos meses han sido los medios, las noticias que leo y los rumores en las redes sociales. Cuando el miedo hace su aparición viene acompañado de la angustia y la ansiedad. Y a veces trae de cola el pesimismo. Últimamente he aprendido a cerrarle la puerta, simplemente no pensando en las cosas que me atemorizan, evitando a los agentes que lo desencadenan. También he pensado que el miedo no tiene que ser negativo, también puede ser benigno. Y entonces es como una sábana seca, ligera que me arropa y me protege. Es un miedo que resulta eso: protector. Es este miedo el que hasta el momento me ha mantenido saludable: el miedo a contagiarme ha hecho que no incurra en situaciones de riesgo, es el que me ha mantenido a salvo en mi casa, es el que me ha dado fortaleza para resistir las ganas de viajar, de visitar a mi madre, de hacer una reunión en mi casa, etc. Ya no es el miedo atemorizante, sino protector.

 

Enojo: Es como un duendecillo silencioso y maligno que asoma su cabeza en los momentos más inesperados. Viene acompañado de la irritabilidad, y es ésta la voz del enojo.  Me irritan las pequeñas cosas que no me salen como quiero, cuando hay algo que no puedo hacer debido las circunstancias presentes, cuando pienso en los planes dejados a un lado. Cuando me molesto insulto, grito, regaño. No me gusta que se presente porque generalmente he sido una persona difícil de enojarse. Trato de cerrarle la puerta siempre. Siento el enojo en mi estómago también, así que debe de ser pariente del miedo. Espero que con el paso del tiempo y con el restablecimiento de una vida normal el enojo sea algo que vaya desapareciendo.

 

Tristeza: La tristeza es como un aire frío que siento alrededor mío. Hace su aparición cuando pienso en las cosas perdidas, las cosas que fueron y ya no pueden ser. Pero es un aire fugaz. Así como de repente aparece, desaparece. Muchas veces llega acompañado de una sensación que por curioso que parezca tiene una función útil, porque muchas veces convierte a la tristeza en algo más positivo y hasta amoroso: la nostalgia. La nostalgia acompaña a la tristeza y añadiendo el elemento del amor hace que la tristeza desaparezca. La tristeza afortunadamente no es algo que me paralice tanto como el miedo ni me irrita como el enojo, creo que tiene una función benéfica que es el aprender a vivir sin lo que ya no se tiene.

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