FELICES LOS CUATRO

Hablar de los deseos "incontrolables" u ocultos en los lugares más recónditos del alma de la naturaleza humana resulta escabroso. Es más cómodo culpar a la anormalidad, a la enfermedad, a la "incapacidad física y mental" de controlar nuestras pasiones, razón que libera de la  responsabilidad de reconocerlos como algo que se hace por decisión …